Derrochar comida cuesta dinero

El hambre y el festín. Las sobras de las cocinas de todo el mundo se tiran a la basura. Un debate global plantea su reutilización y un consumo responsable.

La cocina del crucero brilla. Es de acero; parece un quirófano. Faltan algunas horas para la cena, por eso el chef está con tiempo y acepta preguntas. La periodista de atrás levanta la mano: ¿Qué hacen con las sobras? El crucero lleva cien toneladas de comida y es uno de los treinta mil que dan vuelta por los mares y océanos. Respuesta terminante: “Las incineramos”. Durante los nueve días de viaje veré restos intactos en las mesas. Se los comerá el fuego.

Según las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año se tira un tercio de la comida que se produce en el mundo. Eso equivale aproximadamente a 1,3 billones de toneladas y a unos 750 billones de dólares. Además de ser un problema económico y ambiental, constituye un dilema ético. El mundo que tira la comida es el mismo en el que hay 805 millones de personas desnutridas (una de cada nueve).

Según el Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Buenos Aires, que estudió la composición de la basura, cada porteño desecha alrededor de 30 kilos de alimentos por año. Algunos, como las cáscaras de banana o de huevo y los huesos, son inevitables. Pero también hay sobras en buen estado, comida fresca que va a la basura. A pedido del Ministerio de Agricultura de la Nación, la representación de FAO en la Argentina diseña por estos días la metodología para la elaboración de un diagnóstico sobre los desperdicios generados en el comercio minorista y hogares del país. También el Banco Mundial realiza actualmente un trabajo sobre el desperdicio de alimentos en tres municipios argentinos: Salta, Mar del Plata y Rosario.

Nota completa: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Derrochar-comida-cuesta-dinero_0_1433856612.html

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