Inversión: el único puente hacia el desarrollo

Una obsesión alberga Mauricio Macri día y noche, que descarga ante sus interlocutores, sean estos políticos, empresarios, gremialistas o autoridades de otros países: la inversión.

Ese leit motiv de su presidencia no es solamente un asunto económico. Nos dice de forma muy elocuente el rol que el presidente se asigna a sí mismo en esta etapa histórica.

La decadencia económica, la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades de los últimos setenta años de la Argentina se explican por la disminución de su tasa de inversiones. Solo revirtiendo ese proceso lograremos crear puestos de trabajo de calidad y mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.

No hay nada más contrario al populismo que la inversión. Invertir es enfocarse en el futuro, sembrar semillas que muchas veces germinarán en otros gobiernos, es afrontar en serio los problemas, es darles soluciones duraderas, es respetar a los ciudadanos.

Mientras el populismo sacrifica el futuro en el altar del presente, los gobiernos de progreso fincan en la inversión la construcción de un futuro de bienestar para todos.

Por cierto, no se trata meramente de pronunciar la palabra "inversión" para que las inversiones lleguen. Es necesario crear un clima de confianza y consolidar la seguridad jurídica. También es imprescindible poner en caja las grandes variables macroeconómicas, para dar el marco necesario a quienes deseen apostar por nuestro país.

El gobierno nacional está construyendo ese escenario. Los frutos no se verán inmediatamente. Por eso, mientras se desarrolla el proceso se amplía la protección a los más necesitados, aquellos que no pueden esperar.

Pero el desafío no puede ser afrontado solo por un gobierno, por bien intencionado e idóneo que sea. Requiere un amplio consenso social. Es imprescindible que la oposición asuma también su parte. No podemos esperar mucho del kirchnerismo residual, reducido cada vez más a una secta que predica revoluciones imaginarias mientras protagoniza sórdidas crónicas policiales.

Sin embargo, otras vertientes opositoras, como el Frente Renovador, el justicialismo no kirchnerista, el GEN o el socialismo, sin dejar de lado la crítica que es esencial a su rol, deberían comprender la gravedad de la situación y no incurrir, por meras razones tácticas, a planteos demagógicos carentes de todo fundamento.

La pretensión de dejar sin efecto cualquier aumento de la electricidad o el gas, por ejemplo, es muy nociva. Es mentirle a la sociedad impulsar alegremente iniciativas de ese tipo sin señalar al mismo tiempo si proponen financiarlas con mayores impuestos o mayor inflación.

El populismo energético, que nos hizo creer que podíamos tener energía sin pagar por ella, nos condujo al desastre porque desalentó completamente la inversión. Los responsables son ahora quienes levantan el dedo acusador. Los imputados interpelan al fiscal. Sería cómico, si no fuera trágico.

En la decisión de invertir, que enfrenta múltiples obstáculos, Cambiemos indica que nos trata como adultos. Otros quieren que permanezcamos eternamente en el país jardín de infantes del que nos habló María Elena Walsh.

Viernes 12 de agosto de 2016

Dr. Jorge R. Enríquez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
twitter: @enriquezjorge

Iniciar sesión