Porque votaré a Mauricio Macri

El próximo domingo votaré al candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri. Tengo muchas razones para hacerlo, pero intentaré resumirlas en tres:

1) Su horizonte es el futuro, no el pasado .

Macri sentará las bases de un desarrollo sostenible con inclusión social, hambre cero y oportunidades para todos. Al restablecer la confianza y brindar un marco de seguridad jurídica, las inversiones generarán crecimiento y creación genuina de empleos.

La meta de sus iniciativas no será la tapa de los diarios del día siguiente, sino la solución de los problemas. Como sucede con los estadistas, no piensa en la próxima elección, sino en la próxima generación.

Esa actitud es la contracara del populismo, que se agota en un puro presente y sacrifica en el altar de las necesidades políticas inmediatas la solidez del porvenir.

Invertir, de la misma forma que ahorrar en el plano personal o familiar, es la única manera de alcanzar cambios duraderos, que modifiquen significativamente la calidad de vida de los ciudadanos.

2) Su propósito es unir a los argentinos en torno de un proyecto común .

No se trata de imponer ningún relato ni un pensamiento único. La democracia es la unidad en la diversidad. El pluralismo nos enriquece.

Cambiemos es la alternativa al empobrecedor personalismo del gobierno actual, que ha confundido el Estado con el patrimonio familiar. Cuando se sustituye el caudillismo por el imperio de la ley, todos se sienten partícipes de la empresa común.

3) Su gestión en la Ciudad de Buenos Aires es la garantía de su capacidad de gobierno .

Las obras de infraestructura que terminaron con las inundaciones, el Metrobús, el énfasis en el espacio público, la promoción del sur, el irrestricto respeto a la independencia judicial, entre otras cosas, son el mejor aval con que Macri llegará a la presidencia.

Asimismo, Macri demostró que tiene la grandeza y la habilidad política de construir consensos parlamentarios, ya que debió gobernar sin tener la mayoría en la Legislatura porteña.

Esos son solo algunos de los motivos que me impulsan a votar al candidato de Cambiemos. Como nunca desde el inicio de la democracia en 1983, siento que nos hallamos ante una oportunidad histórica. Estuvimos cerca del abismo. Llega el tiempo de trabajar con esperanza para hacer de la Argentina ese gran país que puede ser si deponemos por una vez nuestras absurdas disputas personales. El relato que nos divide quedará atrás. Escuchemos, casi unas ocho décadas más tarde, el consejo de Ortega y Gasset: "Argentinos, a las cosas!".

Jueves 19 de noviembre de 2015

Dr. Jorge R. Enríquez
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twitter: @enriquezjorge

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