Apartar al juez Cabral es otro paso más de los ataques oficiales al Poder Judicial

El apartamiento intempestivo, ilegal y arbitrario del doctor Luis María Cabral de su función como juez subrogante de la Sala I de la Cámara de Casación Penal es un eslabón más de una larga cadena de ataques del oficialismo al Poder Judicial.

Esas embestidas tuvieron su manifestación más notoria en el paquete de leyes que se presentó a la opinión pública envuelto en el amable envase de una “democratización de la Justicia”, que sólo pretendía eliminar completamente todo vestigio de independencia de los magistrados. Cuando la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de los aspectos sustanciales de esas leyes, el Poder Ejecutivo ideó nuevas vías para lograr el mismo objetivo, varias de las cuales están en pleno curso de ejecución.

Días pasados la Sala I de la Cámara de Casación Penal iba a emitir el fallo sobre el Memorándum con Irán. Sorpresivamente, se anunció que la decisión se postergaba: horas más tarde, el doctor Cabral, que había proyectado un voto declarando la inconstitucionalidad de ese acuerdo fue desplazado por el Consejo de la Magistratura, en una sesión a la que un diputado radical no pudo concurrir porque Aerolíneas Argentinas retrasó deliberadamente el vuelo que debía tomar desde Resistencia. Cabral fue reemplazado por un conjuez kirchnerista, que asumió ese mismo día.

Todo esto, que pasa ante nuestros ojos ya con ciertos visos de naturalidad, es gravísimo. La facilidad con la que el Gobierno nacional manipula a la Justicia lo estimula a ir por más. Por eso es imprescindible reaccionar con energía. No se trata sólo de defender a Cabral, un juez probo y prestigioso, sino al Estado Constitucional de Derecho, sin el cual nuestras libertades individuales quedarían sepultadas. Quienes actuamos en el ámbito judicial, como jueces o abogados, haremos en las próximas horas nuestra contribución con acciones legales y planteos de índole jurídica, pero necesitamos que esta cuestión no quede circunscripta a áridos debates forenses. Cuando la República está en juego, es la ciudadanía la que debe expresar, por todos los canales posibles, que no está dispuesta a vivir bajo un autoritarismo.

1 de Julio de 2015

Dr. Jorge R. Enríquez
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twitter: @enriquezjorge

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