Máximo al gobierno, Cristina al poder

La Ciudad de Buenos Aires amaneció hace unos días empapelada con afiches en los que se ven los rostros de la señora de Kirchner y su hijo, y esta leyenda: "Máximo al gobierno, Cristina al poder".

Los más jóvenes pueden no saberlo, pero esa frase está tomada del lema del FREJULI, la alianza con la que el peronismo ganó las elecciones el 11 de marzo de 1973: "Cámpora al gobierno, Perón al poder".

Perón, entonces imposibilitado por una prohibición impuesta por el gobierno de facto que presidía el general Lanusse de ser candidato en aquellas elecciones, designó a Héctor J. Cámpora como el nombre que integraría la fórmula presidencial junto al conservador popular Vicente Solano Lima.

El lema de la campaña dejaba en claro el triste papel que el líder del peronismo le asignaba a su obediente seguidor. De hecho, la presidencia de Cámpora duró solo 49 días; renunció cuando Perón, luego de su regreso el 20 de junio de 1973, y ya instalado en la casa de la calle Gaspar Campos en Vicente López, que pasó a ser la verdadera sede del gobierno, le pidió que renunciara.

La fórmula del peronismo para las elecciones subsiguientes, en septiembre de ese año, fue Juan Domingo Perón-María Estela Martínez de Perón.

Otra vez volvemos al nepotismo, al poder concebido como un bien familiar. Si no tuviéramos otras muestras elocuentes de nuestra decadencia, esa sola sería suficiente. Es de un país muy endeble institucionalmente, muy atrasado, incurrir constantemente en esas prácticas.

En cuanto a Máximo Kirchner, se lo quiere presentar como una suerte de intelectual y de sagaz político. Lo cierto es que con casi cuarenta años, y habiendo nacido en el hogar de unos millonarios, no tiene estudios universitarios ni terciarios, ni actividad laboral conocida, más que una vaga idea de que administra los cuantiosos bienes de la familia.

Solo recientemente se conoció su voz, primero en un acto en Argentinos Juniors y más recientemente en un reportaje que le hizo Víctor Hugo Morales. En ninguna de esas ocasiones demostró una especial brillantez y se dedicó a balbucear los eslóganes habituales del kirchnerismo.

Probablemente, se trate solo de un globo de ensayo, Tal vez sirva nada más que para medirlo para alguna candidatura legislativa que le asegure fueros, que mucho va a necesitar. En cualquier caso, es un nuevo papelón.

Más probable es que se intente reproducir ese esquema con Daniel Scioli. El gobernador de la provincia de Buenos Aires acepta cualquier condición con tal de ser el único candidato oficial. Sobreactúa su kirchnerismo y permite que le armen las listas de legisladores. Si lograra ser electo, mantendría esa mansedumbre? Sería un bochorno. Y si cometiera la misma traición que los Kirchner cometieron con Duhalde, ¿podría gobernar normalmente o nos encaminaríamos a una situación imprevisible?

Razón de más para promover sin medias tintas un verdadero cambio.

Viernes 10 de abril de 2015

Dr. Jorge R. Enríquez
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twitter: @enriquezjorge

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