Aportes para mejorar la salud del trabajador y disminuir las certificaciones mèdicas ( I )

En los últimos meses hemos asistido a una creciente preocupación pública por el ausentismo laboral y por las certificaciones médicas.

Las consecuencias sociales y económicas que se proyectan por este problema obliga a que nos replanteemos el abordaje de la salud laboral y de la enfermedad de los trabajadores, ámbitos con elementos en común y otros muy diferenciados.

La salud laboral la definiríamos como aquella directamente vinculada a la actividad de la organización en la que se encuentra inserto el individuo y los riesgos que dicha actividad tiene. Por lo tanto, encontraremos diferentes modos de disminuir situaciones de enfermedad en el trabajador actuando directamente sobre esos componentes de riesgo. A modo de ejemplo, elementos protectores mecánicos y ergonómicos en los oficios y actividades vinculadas al riesgo de recibir traumatismos externos o afectaciones por posiciones físicas forzadas. También existen los riesgos intangibles en las actividades vinculadas a los servicios médicos y otros con gran exposición a stress, lo que determina un riesgo para la salud mental del que realiza la actividad. Se debe entonces tomar medidas protectoras para que esto no ocurra.

Los ejemplos citados configuran las dos causas más frecuentes de certificación médica: las enfermedades osteoarticulares y las enfermedades mentales y, dentro de estas últimas, la gran prevalencia de la depresión.

Otro componente con gran importancia en esta discusión es la salud del individuo que trabaja, vista holísticamente.

La salud constituye un derecho humano fundamental, amparado por nuestra constitución, por lo que no sólo es responsabilidad del individuo sino de la sociedad organizada. Y dentro de esta sociedad es que se encuentran los ámbitos laborales.

Sin dudas existe una inquietud legitima sobre la salud de los trabajadores. Pero también preocupa que, como consecuencia de las ausencias por enfermedad, surge la dificultad de las organizaciones para cumplir con las tareas que ese trabajador desempeña. Dependiendo de la actividad o el rubro en que se encuentre, esto afecta en mayor o menor medida al resto de los colectivos. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en el sector salud.

Asimismo, el costo para la seguridad social de estas certificaciones en los últimos años ha llegado a cientos de millones de dólares en nuestro país. Esto puede llegar a afectar la sostenibilidad de este sistema, protector de toda la sociedad, y por tanto necesitamos encontrar caminos para cambiar estas situaciones.

Salud laboral, como la salud colectiva

Es de interés recordar en este momento la definición de salud de la OMS que, atendiendo este problema de dimensión global, define esta como el estado de completo bienestar síquico, físico y social del individuo, no solamente la ausencia de enfermedad

Los determinantes de salud de la población son comunes en todos los casos. Teniendo en cuenta los grupos de edades y cualidades epidemiológicas de un país, podemos inferir cuáles serían las enfermedades que más frecuentemente sufrirían las personas, con independencia del lugar en que trabajen.

En el caso de Uruguay, conocemos que las enfermedades de mayor prevalencia son las no transmisibles o crónicas, y que tienen la ventaja por lo mismo de contar con posibilidades de prevención para las mismas. Las dolencias que sufren quienes se ausentan son en mucho mayor medida consecuencia de las enfermedades de mayor prevalencia según edad en todos los casos, y no necesariamente problemas directamente relacionados con la ocupación que tienen. O consecuencia de ellas.

La prevención primaria tiene un protagonismo singular para disminuir la incapacidad transitoria, a través de estrategias sanitarias completas, en la medida que directamente baja el riesgo de enfermar. Esto es lo que está promoviendo tanto la OMS como la OIT como componente más efectivo para el tratamiento de estas situaciones.

Esta identificado que la incapacidad transitoria es en muchos casos la punta visible del iceberg, por lo que se deben buscar ante ellas otros elementos que inciden en la misma, que no necesariamente està ligado a la ocupación. Ejemplos podemos dar en los casos de mobbing, de depresiòn, de burn out, y de descompensaciones de enfermedades crònicas .

Las organizaciones, empresas y seguridad social, necesitan abordar este tema holísticamente con perspectiva de salud poblacional, también sumándolo al necesario control de la veracidad de la existencia de la incapacidad a través de la certificación médica.

Si nos ponemos como objetivo mejorar las condiciones de salud del trabajador, promoviendo ese estado de completo bienestar, conseguiremos también disminuir las ausencias laborales con un abordaje más eficiente y seguramente perdurable en el tiempo 

Teniendo en cuenta que la gestión de las organizaciones es a través de personas, cuenta especialmente entonces la analogía de la perspectiva salubrista a esos grupos, como si fuéramos los “planificadores de salud” de esa población que trabaja con nosotros.

En 1974 el entonces ministro de salud canadiense, Marc Lalonde, introduce a la perspectiva de la planificación sanitaria un concepto revolucionario, el de determinantes de la salud. Establece en este marco que la salud del individuo estarà determinado no solamente, y en muy poca proporción, por las características biológicas del mismo, y el peso mayor que determina el estado de salud del individuo lo tendrán los hábitos de vida y el contexto social, reflejado en la figura que comparto

grafica salud

A partir de esa afirmación se fue ampliando la investigación sobre los determinantes de salud y se ha escrito muchísimo sobre los determinantes sociales de la salud, cuyo desarrollo excede el objetivo de esta columna, pero que es necesario traer al menos el concepto para poder comprender lo que escribo a continuación.

Debemos entonces visualizar el entorno laboral y las condiciones de trabajo y de vida como uno de los participantes en este contexto.

Estrategias y propuestas

En el XVIII Congreso sobre Seguridad y Salud en el Trabajo en Seúl, Corea, en el 2008, los participantes firmaron la “Declaración de Seúl sobre Seguridad y Salud en el trabajo”, que afirma específicamente que un ambiente de trabajo seguro y saludable es un derecho humano fundamental. Esta afirmación identifica que el derecho no solo involucre la seguridad laboral, elemento tradicionalmente vinculado a la salud ocupacional, sino también que sea saludable.

Entre las agencias globales, incluida la OMS y la OIT también existe el consenso de que el hecho de que a nivel global los trabajadores conformen casi la mitad de la población, es de capital importancia. Esto es importante no solo para los trabajadores en lo individual y sus familias sino también para la productividad, competitividad y sustentabilidad de las empresas u organizaciones y para la economía nacional de los países y finalmente para la economía global.[1]

La OIT estima que cada año mueren 2 millones de hombres y mujeres como resultado de accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo. La OMS estima que cada año existen 160 millones de nuevos casos de enfermedades relacionadas al trabajo y estipula que la condiciones de trabajo generan que un tercio de ellos presenten dolor de espalda, 16% perdida de audición, 10% de cáncer de pulmón y 8% de la tasa de depresión atribuida a riesgos de trabajo.

Para el caso de Uruguay, en una nota periodística reciente se presentó que, en 2015, el BPS pagó más de $ 4.200 millones, o sea más de US$ 150 millones en certificaciones. Durante el 2014 el BPS pagó US$ 149 millones por subsidios por enfermedad y complemento de accidentes de trabajo a 441.736 empleados, mientras que en 2013 fueron US$ 123,5 millones a 429.572 personas. tweet

Estas cifras continuarán creciendo si no se toman medidas diferentes, parafraseando a Einstein, si se hacen las mismas cosas, se tendrán los mismos resultados. Y en este caso, las proyecciones no parecen ser muy auspiciosas.

La implementación de la estrategia propuesta por la OMS de generar Entornos Laborales Saludables, parece ser por un lado una manera efectiva y eficiente de abordar el problema de salud de los trabajadores, su bienestar, y como efecto colateral la disminución de situaciones de incapacidad laboral prevenibles con abordajes integrales.


La OMS define un entorno de trabajo saludable como aquel en el que “los trabajadores y jefes colaboran en un proceso de mejora continua para promover y proteger la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores y la sustentabilidad del ambiente de trabajo en base a los siguientes indicadores:

  1. La salud y la seguridad concernientes al espacio físico de trabajo.
  2. La salud, la seguridad y el bienestar concernientes al medio psicosocial del trabajo incluyendo la organización del mismo y la cultura del ambiente de trabajo.
  3. Los recursos de salud personales en el espacio de trabajo, y
  4. Las formas en que la comunidad busca mejorar la salud de los trabajadores, sus familias y de otros miembros de la comunidad.”

Aquí se definen claramente los puntos de abordaje desde la perspectiva organizacional.

De todas formas no podemos deslindar la responsabilidad para el acceso a los adecuados controles de salud del individuo que se realiza a través de los prestadores integrales. A la responsabilidad de la persona de cuidar su salud, debe acompañarle el adecuado acceso al estudio, control, y tratamiento de sus problemas, que exceden las competencias de cualquier otra organización. Sin lugar a dudas el acceso oportuno al control y seguimiento de personas portadoras de determinados riesgos de enfermedad y de sus dolencias crónicas, debería ser garantizado para evitar estas complicaciones. En este caso el papel del lugar de trabajo es facilitar al trabajador acudir a esos controles y seguir las recomendaciones médicas, pero no suplir la tarea del prestador integral.

Cómo instrumentar esta estrategia holística es el desafío. Pero es perentorio por los derechos de todos los trabajadores, y por la sostenibilidad de la seguridad social del país ponerse a trabajar en ello.

En definitiva, volvemos al concepto de prevención primaria también en el contexto del trabajo, y la responsabilidad compartida. El decreto del Ministerio de Trabajo de mayo del 2014 para la creación de servicios de prevención y salud del trabajo en todas las empresas, con diferentes características de acuerdo al número de colaboradores, tiene esta orientación ( http://www.mtss.gub.uy/c/document_library/get_file?uuid=a4b28904-2cdb-484f-b39d-abb6117edb1c&groupId=11515 )

En la próxima columna, compartiré propuestas con validación de evidencia científica para poder instrumentarlo.

 

 


 

[1]

 http://www.who.int/occupational_health/evelyn_hwp_spanish.pdf

Fuente principal para la columna:

 http://www.who.int/occupational_health/evelyn_hwp_spanish.pdf

El Foro invita a la reflexión, al debate y a la tolerancia

Paso al futuro

Por Jorge R. Enríquez
17-08-2017

Leer más

Ver todos los artículos
de
Jorge R. Enríquez

Promoción de la Salud y Prevención de Patologías

Por qué los hombres argentinos son los más gordos de Sudamérica

Comenzó la 13° Semana de Vacunación de las Américas

Depresión y fobias

Vacuna contra meningococo quedó incluida oficialmente en el calendario nacional de vacunación

Salud realiza inspecciones para evaluar cumplimiento de la ley de control de tabaco

El consumo de alcohol entre los adolescentes se duplicó en una década

Lanzan una campaña para detectar y prevenir la EPOC

Difunden recomendaciones para evitar el Síndrome Urémico Hemolítico

Médicos con burnout: los más afectados son los argentinos

5 hábitos saludables podrían reducir 80% de los infartos

Aprueban plan de acción regional para evitar la obesidad infantil

La medicación y el asesoramiento ayudan a los fumadores

Iniciar sesión